Coming back from Japan

Quite a long ago, around four or five years ago, I travelled for the first time to the other side of the ocean. We visited Europe, my family and me, and while we were visiting France, Paris specifically, in a narrow and almost deserted street, I bought a notebook in a library. I also bought a card that, when you open it, a super cool pirate ship unfolds, and that is in my list of most stupid but awesome things I wasted my money on.

At home we have many notebooks. Of every existing kind, ruled books, grilled books, grilled but with bigger squares books, plain, with thicker pages, pages for pencil drawing, waxed pages for ink, coloured pages and transparent ones, with cloth cover and paper cover, with plain cover and illustrated covers. Old notebooks from when my mom was studying in the university and for some reason she kept them empty and with yellow pages, and new notebook I bought for no reason and that I still don’t know what to use them for.

Cheap books because you won’t feel bad if you waste the pages, and expensive notebooks because they were so pretty it was impossible not to buy.

Hace ya bastante tiempo, unos cuatro años o cinco, viajé por primera vez al otro lado del océano. Visitamos Europa, mi familia y yo, y mientras recorríamos Francia, en específico, Paris, en una calle estrecha y casi abandonada antes de llegar a un puente, compré un cuaderno en una librería. También compre una tarjeta que cuando la abrís se despliega un barco pirata hiper cool, y eso está en mi lista de las mejores bobadas en las que he gastado mi dinero.

Acá en casa tenemos muchos cuadernos. De todo tipo, rayados, cuadriculados, cuadriculados más grandes, lisos, de hojas gruesas, de hojas porosas para lápiz, de hojas más cerosas para tinta, con papel de color o transparente, forrado en tela o en papel, con la tapa lisa o ilustrada. Cuadernos viejos de cuando mi mamá iba a la universidad y por alguna razón quedaron guardados, con las hojas amarillentas, cuadernos nuevos que compré yo sin razón alguna y que todavía no sé cómo usar.

Cuadernos baratos, porque no te da lástima malgastar un cuaderno barato y cuadernos caros porque eran demasiado bonitos como para no comprarlos.

 

 

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At the beginning of this year I proposed myself not to buy any other new notebook. Not until using most of the notebook’s reserve, which are so many it looks we want to fill an atomic war bunker with them. So I took the first notebook I saw for sketching and taking notes, the same notebook from Paris that had been waiting for me in the shelf.

It’s a pocket notebook. In the outside it had a pink paper band that said ‘BLLOK: Who reads and writes has four eyes. Albanian Proverb’. Inside it was another paper note that I had read several times and that tells the story of why the people in Albania always carry a notebook around. Because having a pocket notebook for writing, sketching, and glue whatever you find in the streets is important.

So I took it with me to Japan.

Más o menos a principio de año me propuse no comprar ningún cuaderno nuevo. No hasta empezar a gastar la reserva de cuadernos, reserva que parece propia de un bunker en la guerra atómica. Así que agarré el primer cuaderno que vi para boceto y anotaciones y era ese bonito cuaderno que estaba en mi repisa desde mi vuelta a Paris.

Es un cuaderno de bolsillo. Por el lado de afuera tenía una banda de papel rosa con las palabras ‘BLLOK: Quién puede leer y escribir tiene cuatro ojos. Proverbio Albanés’. Adentro había otra nota de papel que yo ya había leído varias veces y que contaba la historia de porque las personas de Albania siempre llevan un cuaderno con ellos. Porque tener un cuaderno de bolsillo, para escribir, bocetar y pegar lo que sea que encuentres en la calle es importante.

Así que lo llevé conmigo cuando fui a Japón.

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If I had to make a list of the things I put inside I would be naming metro and train tickets, flowers, leafs, tickets for museums, stickers, lots of the multiples stamps you can find in the most remote places of Japan, and well, lots of sketches.

I have always been bad at carrying diaries around. My memory is not exceptionally good, but I don’t find amusement on writing whatever I did on the day, and I think most people don’t do that either. It’s a myth made up by the Diary Companies. Especially if eighty per cent of my routine consists in drawing. But this was a different thing, I was in Japan.

And the only thing I can say about that country is that you see things that you won’t see anywhere else in the world.

Si tuviera que hacer una lista de las cosas que metí adentro, estaría pasando por tickets para el metro y el tren, pétalos de flores, hojas de árboles, entradas para los museos, stickers, muchas de las múltiples estampas que podes encontrar en los lugares más recónditos de Japón, y bien, muchísimos bocetos.

Para llevar diarios soy bastante mala. Mi memoria no es excepcionalmente buena, pero no encuentro demasiada diversión tampoco en escribir lo que hice durante el día. Y creo que nadie lo hace realmente. Es un mito, creado por las Corporaciones de Diarios. Especialmente si un ochenta por ciento de mi rutina consiste en dibujar. Pero este fue un caso diferente, porque estaba en Japón.

Y lo único que puedo decir de ese país, hacia el resto del mundo, es que vez algo que no vez en ningún otro lado del mundo.

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The world is globalized, which it’s not a critic, or something bad, I want to mean that even though every country is different from the other, there is always something that reminders you from home. We coincide in language, food, ways, and arquitecture.

But Japan, all Japan, from any of its corners and coasts, and islands, is completely different. The food changes radically, the ways, and not many people can speak good English, so you have to make your way through speaking Japanese most of the time. And you forget about home. You forget about how your country was, and your language, and what you used to do before travelling around and spending your time judging which is the best instant ramen brand by quality/cost/quantity you can find in the convenience stores.

By the way, the one I liked the most was a cup with black background I found in a Family Market and that cost around 360 yens.

El mundo está globalizado, no es una crítica, ni algo malo, me refiero a que pese a que cada país puede llegar a ser bastante diferente uno de otro, siempre hay algo que te hace recordar a casa. Coincidimos en idioma, en comidas, en costumbres, y en arquitecturas.

Pero Japón, todo Japón, desde cualquiera de sus puntas, y costas, e islas, es completamente diferente. La comida cambia radicalmente, las costumbres, y no mucha gente es capaz de hablar inglés, por lo que tenes que manejarte si o si en japonés la mayor parte del tiempo. Y te olvidas de tu casa. Te olvidas un poco de cómo es tu país, o tu idioma, y que era lo que hacías antes cuando no estabas por ahí viajando y decidiendo cual es la mejor marca de ramen instantáneo en cuanto a precio/calidad/cantidad que podes encontrar en la convenience store.

Por cierto, a mi parecer, la que más me gustó fue una de fondo negro que encontré en un Family Market y que estaba alrededor de 360 yenes.

 

Sakura and Matcha Wendy Muldon

By the way, the drawing is about the two things I liked to eat the most in Japan, and are sakura flavoured sweets and matcha tea. Because, well, is impossible go to Japan and not finding any of there in restaurants or markets.

Until next time, when I come with more news about Japan!

Por cierto, el dibujo es sobre las dos cosas que más me gustó comer en Japón, y son los dulces en base de sakura y el té matcha. Porque, bueno, es imposible ir a Japón y no encontrarse con alguna de estas cosas en el mercado o en los restaurants.

Hasta la próxima, cuando vuelva a traer más noticias de Japón!

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